viernes, 4 de julio de 2014

Mensaje en Asis


El Mensaje de FRANCESCO


Debo recordarles que tras el día 15 de Junio, en el Encuentro en el Vaticano, algunas personas nos dirigimos a Assisi, para cerrar el camino con las Runas. 

La Última runa representa el Honrar a los Ancestros. Debido a que Francisco de Asís fue en cierta forma quien me guió a este Camino que me llevó hasta el nuevo Francisco, sentimos ir a honrarle en su tumba. 

El 16 de Junio ingresamos debajo de la Catedral de Asís, y sentado junto a los muros pude poner en palabras la esencia que allí percibí. 

Son mis palabras, pero alguien más me las dictaba y ahora se las comparto para que en estos tres días hacia el 7.7.7 sepamos que significa lo que estamos realizando.

Gracias por confiar y seguir caminando.

Matías



"Reconocer el pasado, para comprender el presente y construir el futuro"

Somos el legado que dejamos, pues en nuestros actos radican las voluntades de muchos que los cocrean, y sobreviven así en sus corazones. Aquello que realizamos en la vida, no es nuestro, es sólo la gloria de expresar la luz que compartimos al servicio de lo que Somos en Unidad.

Por ello no hay méritos en hechos, ni sustancia de los actos que queden plasmadas más que el corazón y conciencia de cada ser que la vive e integra.

Somos y permanecemos, pues, como un sentimiento en los que viven, y como Amor en los que VIVEN!

Aún así, el espíritu y alma que realiza los actos, deposita su luz en la luz, y se expresa en múltiples verdades en formas que momentaneamente posee, pero que actúan de anclaje de sus actos.

Es por ello que los muertos rondan sus tumbas y descendencias: pues en ellos permanecen las luces que contuvieron y crearon, permitieron, sus actos.

Aquí estamos, pues, siempre cerca de lo que habitamos, porque le amamos por el precioso regalo de habernos permitido expresar nuestra luz.

Honrar a los ancestros, a los muertos, es honrar la luz de los actos, la expansión y contracción de las experiencias, honrar el vehículo del espíritu que, aunque vuelto a la Tierra, aún es un ancla de la luz pura que le habitó.

He aquí pues que mis muertos ríen en el viento, y que sus voces se oyen con gozo por ser reconocidos. 

Nuestrosactos son la Luz de sus cuerpos transformados, la materia que habitaron son el ancla de sus actos que llevamos en la sangre y el corazón. Aún así no los conozcamos, vemos sus bellezas, a veces ocultas, en los resultados del presente, y en el potencial del futuro. 

Honrando el pasado y los cuerpos del mismo, reconocemos quiénes somos hoy, quiénes son los que me rodean, y en quiénes seremos capaces de transformarnos.

Hemos vuelto a agradecer los errores del pasado reconociendo sus luces, para reconocernos como sus presentes resultados, y la luz del potencial que habita en nosotros, capaz de ayudar a la historia a trascenderse a sí misma en un profundo abrazo de Verdadero Amor, que nos hace libres en nuestro propio interior. 

La Madre y el Padre están allí para el Hijo, sólo si él les reconoce en el sincero acto de reconocerse a sí mismo en la existencia.
El servicio, es el valor de Ser y Estar, Aquí y Ahora, más allá del Tiempo y del Espacio, en equilibrio con los "Tres que son Uno", dejando su luz en los actos que libres se expanden en los corazones de la Vida.


Francesco d´Assisi
16-6-14

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